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El órgano renacentista de Garrovillas: una joya por redescubrir en Extremadura

3 de agosto de 2025 | Cultura musical, Gestión cultural

Mi visita al órgano histórico de Santa María de la Consolación, junto a José Polo y Antonio Moral

El pasado 25 de julio tuve la oportunidad de visitar uno de los tesoros musicales más singulares del patrimonio español: el órgano renacentista de la iglesia de Santa María de la Consolación, en Garrovillas de Alconétar (Cáceres). Lo hice en el marco de una visita organizada por la Asociación Cultural Domingo Marcos Durán, junto a José Polo, presidente de la Fundación Atrio Cáceres, y Antonio Moral, director artístico de Atrium Musicae.

Aunque había leído sobre el instrumento y conocía su valor patrimonial, nada me preparó para la experiencia que tuve. A diferencia de los grandes órganos barrocos, imponentes en su arquitectura, el de Garrovillas se impone por su sobriedad, por su tiempo contenido y por la belleza casi secreta que emana desde su teclado y tubería renacentista. Es un instrumento pequeño, sí, pero importante en lo que representa: es el órgano más antiguo en uso de la Península Ibérica.

Un instrumento vivo en una comunidad acogedora

La comitiva de la Asociación nos recibió con una generosidad y calidez que marcaron la jornada. La visita no fue solo un recorrido patrimonial, sino un verdadero diálogo cultural. Pudimos conocer también el órgano barroco de la iglesia de San Pedro, hoy en estado de deterioro y pendiente de restauración, y visitar el monolito dedicado a Marcos Durán —figura clave en la historia musical del siglo XV.

El momento más importante para mí fue, sin duda, poder sentarme ante el órgano de Santa María y tocarlo. No podría decir con exactitud qué fue lo que más me impresionó: si su timbre, su mecánica histórica que obliga al cuerpo a colocarse de otra forma, o el silencio respetuoso con el que los presentes escuchaban cada nota. Tal vez fue la conjunción de todo eso. Tocar un instrumento del siglo XVI no es simplemente una experiencia musical: es una forma de conectar con otra concepción del tiempo, del sonido y del espacio.

Una oportunidad para un ciclo

Desde mi trabajo como coordinadora en la Fundación Atrio y del festival Atrium Musicae, visité Garrovillas con el convencimiento de que el patrimonio solo cobra sentido pleno cuando se activa, cuando se conecta con la creación artística y con las personas. La experiencia me reafirma en una idea que muchos compartimos: Extremadura podría y debería acoger un ciclo de conciertos de órgano que recorriera no solo Garrovillas, sino otros enclaves que custodian instrumentos históricos extraordinarios.

El órgano no es solo un objeto del pasado: es una herramienta para construir futuro. Nos permite conectar intérpretes con repertorios poco transitados, escuchar con otros ritmos, activar comunidades, descentralizar el arte. No es una cuestión de nostalgia, sino de visión cultural.

Hacia una música que transforme

Como gestora cultural, busco precisamente ese cruce entre excelencia artística, memoria patrimonial y transformación social. Garrovillas es un ejemplo nítido de cómo esos tres ejes pueden convivir en armonía. Lo que allí sucede no es solo conservación, es hospitalidad, es relato, es escucha activa.

Espero que dentro de poco podamos volver, con música y con público. Que el órgano renacentista de Santa María siga sonando, no solo como eco de lo que fue, sino como voz viva de lo que aún puede ser.

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