Este mes he vivido uno de esos planes que recordaré toda mi vida.
Me escapé a Barcelona para ver Werther en el Gran Teatre del Liceu, y todavía sigo con la música rondándome por mi cabeza.
Hay experiencias que no solo te gustan: te mueven. Esta fue una de ellas.
Una historia que te toca aunque no seas de ópera
Werther cuenta un amor imposible, pero de esos que no necesitan grandes gestos para doler.
Es más bien ese amor que llega tarde, que no encaja, que te hace preguntarte “¿y si…?”.
La producción del Liceu lo cuenta de una forma tan delicada que te mete dentro sin que te des cuenta.
Todo es limpio, elegante, muy cinematográfico. Nada distrae.
Todo suma.
Matthew Polenzani: un Werther que te rompe un poquito
Cuando yo fui, el papel de Werther lo cantó Matthew Polenzani, y tengo que decirlo: qué maravilla.
Tiene una voz que no solo suena bien, sino que emociona.
Hay artistas que no interpretan un personaje, sino que lo sienten, y él hizo exactamente eso.
En “Pourquoi me réveiller” el teatro entero se quedó en silencio.
Fue uno de esos momentos en los que notas que todos respiramos a la vez. No era solo técnica; era verdad.
Charlotte: la calma que también duele
La Charlotte de esa noche fue pura sensibilidad y fue Elmina Hasan. Muy contenida, muy real. Ese tipo de personaje que no necesita gritar para que entiendas lo que le pasa. Me encantó cómo transmitía esa mezcla de fuerza y fragilidad.
La orquesta
La dirección musical fue preciosa. La orquesta sonó suave, cálida, como si acompañara cada emoción sin imponerse. Hubo momentos en los que sentí que la música te sostenía por dentro. De esos detalles que hacen que una noche sea especial.
Lo que me llevé conmigo
Salí del Liceu con esa sensación de haber vivido algo bonito, de esos planes que te recolocan un poco y te recuerdan que la cultura también es autocuidado. Werther habla de amar a destiempo, de lo que no pudo ser, de lo que todos hemos sentido alguna vez. Y verlo así, tan bien hecho, tan honesto, te deja pensando.
Mi recomendación del mes
Si tienes oportunidad de ver Werther alguna vez, hazlo. No hace falta saber de ópera. Solo dejarse llevar. Para mí, ha sido uno de los descubrimientos más especiales de este mes. Y creo que me va a acompañar mucho tiempo.